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EL TURISMO LA INDUSTRIA QUE APORTA AL PIB DE LAS NACIONES RECEPTORAS

POR ING. PATRICIO MILLER

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El estudio conceptual del turismo es relativamente reciente ya que sus orígenes datan de finales del siglo XIX. Aunque fue en el siglo XX cuando inició a ser tratado por los centros universitarios europeos en su mayoría que se preocuparon de este asunto. Fue en Suiza, Alemania, Austria y en otros países como España, los primeros en preocuparse sobre este tema quienes se concentraron en dos ejes principales: la noción sobre el turista y la empresa hotelera. La noción de turista se tomó de las experiencias de quienes realizaban viajes y la atención casi exclusiva a la hotelería se debió a que sus servicios se consideraron imprescindibles.

Los economistas españoles Ginés de Rus y C. De León, en Economía del turismo. Un panorama, Revista de Economía Aplicada, nº 15, 1997 (pp. 71 – 109), citan una obra anterior del primero, titulada Análisis coste beneficio (Ariel, Barcelona, 2001). De ella citan la siguiente frase: “El turista persigue como objetivo principal la satisfacción del viaje y de todos los servicios recibidos durante la estancia, tratando de obtener una experiencia global. Sin embargo, los oferentes individuales se centran en la demanda de los servicios proporcionados por su actividad particular (alojamiento, restauración, etcétera), y no en la contribución colectiva a la satisfacción del turista. La conclusión es que el turista busca la satisfacción de un producto cuya definición global difiere del parcialmente ofertado por la unidades empresariales dentro de la clasificación de actividades económicas. Se tiene, por tanto, un problema de desajuste entre las definiciones de la oferta y de la demanda, que genera a su vez problemas de información y coordinación (Ob. Cit. Pp. 167 y 168.)

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El proceso de conformación de la doctrina convencional del turismo durante algo más de un siglo que viene produciéndose explica muy claramente su contenido así como sus peculiaridades. Los llamados padres del turismo, los economistas suizos Walter Hunziker y Kurt Krapf (1942) sostuvieron que la disciplina se encuentra entre la sociología y la economía, pero más cerca de la primera que de la segunda, porque, para ellos y sus seguidores, el núcleo central de la misma no es otro que el hombre. El turismo es la industria que está del lado del hombre, el agente al que se dio en llamar turista, el cual no es otra cosa que un sujeto que siente numerosas necesidades y consume una gran cantidad de bienes y servicios.

La microeconomía es una rama de la economía que se encarga del estudio de las unidades económicas o agentes individuales, destaca el comportamiento del consumidor que influye en la cantidad de productos que desea retirar del mercado y basada en ese comportamiento del consumidor, la empresa toma decisiones que a su vez se encuentran restringidas por las leyes de la naturaleza y de la sociedad.

 

En microeconomía se tratan agentes económicos como la oferta, la demanda y el punto de equilibrio, pero ¿qué relación tienen con el turismo? De acuerdo con Gurría (2009), el turismo se regula por medio del equilibrio de la oferta y la demanda. De tal modo que si existe la demanda, se puede crear la oferta mediante la creación de servicios. Si ya existen los servicios, se puede crear la demanda por medio de la promoción y venta de los mismos. Todos estos conceptos nos llevan a utilizar dos terminos:

 

– La microproducción,  lo que se viene llamando oferta turística, el conjunto de servicios de transporte, hospitalidad y recreación que se venden “sueltos” o “empaquetados”.

 

– La macroproducción, lo que los expertos en turismo denominan el destino turístico utilizando una expresión tomada de la economía del transporte. De ser algo identificable en materia de turismo, un destino turístico es el lugar que opta por recibir turistas, que ofrece una multitud de bienes y servicios de utilidad tanto para residentes como para turistas y que recibe un flujo masivo de turistas de un modo sostenido.

 

El hotelero, el restaurantero, el agente de viajes ven al turista, como el cliente de su mercado que producirá un beneficio; por lo tanto, es necesario mantener el crecimiento de las interrelaciones para mayores beneficios.

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 El turista es un consumidor, jamás un productor, el turista es el que sale de vacaciones. Estudiar tal agente fue y sigue siendo la tarea hegemónica de la investigación, pero como tal consumidor el turista es un demandante que dedica parte de su renta o dinero en adquirir todo aquello que necesita y que ofrece el mercado. Es por esto que de la sociología se pasó casi imperceptiblemente a la economía, pero sin dejar de permanecer radicalmente en la sociología por su enfoque subjetivo. Por lo tanto se precisa el estudio del conjunto de servicios que incluyeron en la oferta turística básica, pero poco a poco ese conjunto se fue ampliando hasta configurar lo que llamaron oferta turística complementaria.  Al pasar el tiempo con la llegada de los especialistas en marketing se popularizó el término producto turístico, Es evidente que la conceptualización convencional no permite identificar qué es un producto turístico ni qué es el turismo  como producto o actividad productiva. Y, sin embargo, todos seguimos utilizando, ambos términos como si estuvieran bien identificados.

 

Una ligera reflexión basta para percatarse de que la producción de bienes y servicios turísticos es, cualitativamente, idéntica a la producción de bienes y servicios no turísticos, y que la agregación de ambas magnitudes son  la producción total de bienes y servicios del sistema de referencia

La alternativa a este corpus teórico del turismo que se ha ido formando no puede ser otra cosa que un drástico cambio del enfoque centrado en el sujeto al que llamamos turista que viene del campo sociológico, al enfoque propio de la economía a la microeconomía, el cual, partiendo de las necesidades de los consumidores se centra en las actividades productivas que las satisfacen.

El turista no es en realidad otra cosas que un consumidor desplazado de su residencia habitual. Si decide desplazarse es porque lo necesita. Necesita consumir bienes y servicios que no se encuentran en su entorno sino fuera de él. Pero antes de llevar a cabo el desplazamiento siente una necesita previa: tener un plan de desplazamiento, un desplazamiento que será circular porque el turista es un ser sedentario que solo sale para volver. El plan de desplazamiento consiste en identificar el lugar o lugares a los que se desplazará (destino), los bienes y servicios que adquirirá (los servicios de hospitalidad).

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Se afirma que la industria turística es muy compleja, no sólo por la gran cantidad de elementos que la componen, sino porque involucra a distintos sectores económicos en su desarrollo. Así, su condición de producto de “exportación” acarrea una serie de beneficios y rentas al país receptor, entre ellas la creación de empleo, la entrada de divisas que ayudan a equilibrar la balanza de pagos, el aumento de los ingresos públicos y el fomento de la actividad empresarial.

La actividad turística es, pues, uno de los medios más importantes para la generación del Producto Interno Bruto PIB de las naciones receptoras.

La corriente o flujo de divisas hacia el área de destino que produce el turismo no sólo constituye una importante fuente de ingresos para aquellas empresas o personas vinculadas directamente con esta actividad, sino que beneficia también al resto de sectores de la economía a través del denominado “efecto multiplicador”.

El efecto multiplicador de la renta es producto de la interdependencia entre los distintos sectores económicos. Así, un aumento en la demanda de los bienes o servicios producidos por un sector genera, a su vez, un incremento en la demanda de bienes o servicios procedentes de otros sectores que intervienen en la producción de los anteriores.

Es decir, la renta destinada al gasto turístico fluye hacia otras empresas cuando éstas necesitan reponer sus stocks, renovar sus materiales o mobiliarios, pagar salarios, impuestos, tasas, servicios, etc. Entonces, se produce el reparto de la renta: una parte de ella se reinvierte en la economía local, mientras que la otra puede salir, por ejemplo, a través de la importación de bienes.

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Si queremos manejar una noción que conciba el turismo como un producto análogo a cualquier otro producto hay que hacerlo al margen de quienes sean los consumidores y de cuales sean sus pautas de comportamiento. Dicho de otro modo: No deberíamos de aplicar el enfoque de demanda o sociológico sino  el enfoque de oferta o económico, que es el que se aplica en economía al estudio de cualquier rama productiva, si queremos estudiarlo aplicando plenamente el análisis microeconómico y la evaluación de inversiones empresariales.

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