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RECONOCIMIENTO A SUCRE COMO EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

Por Ing. Patricio Miller – Diplomado en Gerencia Estratégica de Marketing – Especialización Superior en Historia

Bolívar, quien redactó y publicó en 1825 su resumen sucinto de la vida del general Sucre, único trabajo en su género realizado por él, no escatimó elogios ante la hazaña culminante de su fiel lugarteniente:

“La batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana, y la obra del general Sucre. La disposición de ella ha sido perfecta, y su ejecución divina”. Las generaciones venideras esperan la victoria de Ayacucho para bendecirla y contemplarla sentada en el trono de la libertad, dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos, y el imperio sagrado de la naturaleza”.

“Usted está llamado a los más altos destinos, y yo preveo que Usted es el rival de mi Gloria. (Bolívar, Carta a Sucre, Nazca, 26 de abril de 1825) “.

“El Congreso de Colombia hizo entonces a Sucre General en Jefe, y el Congreso del Perú le dio el grado de Gran Mariscal de Ayacucho”.

LAS BATALLAS  INDEPENDENTISTAS EN EL VIRREINATO DEL PERÚ

Luego de las batallas emancipadoras de la Real Audiencia de Quito, con la Batalla de Pichincha de 1822, Bolívar, Sucre y el ejército emancipador Grancolombiano enfiló hacia el Virreinato del Perú último bastión de las fuerzas realistas, unido con el ejército de San Martín -quien abandonó las batallas independentistas luego de la entrevista en Guayaquil con Bolívar- formando el denominado “Ejército Unido Libertador”, que sellaría la independencia sudamericana con las Batallas de Junín y posteriormente con la de Ayacucho en el año de 1824.

Varios son los episodios que cuenta la historia como antecedentes de estas dos heroícas batallas en donde estuvo como comandante en Jefe del ejército patriota el Libertador Simón Bolívar y el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre al mando de varios patriotas de diferentes nacionalidades. En el virreinato del Perú el Virrey absolutista de apellido Pezuela representante de los reyes españoles de los borbones, fue derrocado por un golpe militar realista por el general José de la Serna el 29 de enero de 1821 en Aznapuquio, quien proclamó su adhesión a la constitución liberal española. Muchas batallas y grandes derrotas libraron el ejército patriota con los realistas hasta conseguir la victoria de Junín y Ayacucho, en el período de 1921 hasta 1923, en Ica, Torata, Moquegua, Puno y Zepita, inclusive el 10 de octubre de 1823, los realistas recuperan Arequipa tras batir al ejército de Sucre, quien pierde la mejor parte de su caballería.

A inicios de 1824, un suceso cambia el curso de la historia pues en España. Fernando VII rey absolutista con el apoyo de un ejército de 132.000 franceses denominados de la “Santa Alianza” y que dominará España hasta 1830, recuperan el gobierno y acaban con los liberales constitucionalistas, ahorcando a su principal propulsor Rafael del Riego, y aboliendo todo lo aprobado por el gobierno constitucionalista. De este modo en el Virreinato del Perú, quedaba deslegitimado el Virrey de la Serna, que tuvo la oposición de su subalterno en el Alto Perú (hoy Bolivia) Pedro Antonio Olañeta quien actuó en contra de éste, por lo que el virrey de la Serna cambió de planes y se abstuvo de bajar a la costa para combatir a Bolívar ordenando que la mitad de su ejército compuesto por unos 5.000 soldados vaya hasta Potosí a enfrentarse contra el ejército de Olañeta, guerra realista fratricida que diezmó sus ejércitos considerablemente.

LA BATALLA DE JUNÍN 6 DE AGOSTO DE 1824

Bolívar conocedor de la ventaja que tenía sobre el ejército realista por sus disputas, y al mando de 8.000 patriotas enfila en junio de 1824 sobre los realistas encabezados por el general José de Canterac, en la Sierra Central del Perú, en Junín se da la batalla. No sonó una sola ráfaga de fusil,  fue solamente a sable, a través de la caballería. El mando total del ejército patriota lo ejercía el general Mariano Necochea, el de la caballería colombiana el coronel Lucas Carvajal y el de la caballería peruana el general inglés Guillermo Miller. Encabezando la formación iban los Granaderos de Colombia al mando del inglés Felipe Braun, seguidos por el escuadrón de Granaderos de los Andes al mando del también inglés Alejo Bruix, el regimiento de los Húsares del Perú por el coronel Antonio Placencia, y el regimiento de Húsares de Colombia por el coronel Silva.  El Ejército Unido obtuvo una importante victoria, por la brillante actuación de la caballería peruana. En esta acción el libertador Bolívar le cambió el nombre de Húsares del Perú por el de Húsares de Junín.

Cita del parte oficial de la batalla mencionando a los oficiales destacados:

“S. E. el Libertador, testigo del valor heróico de los bravos que se distinguieron en el dia de ayer, recomienda á la admiracion de la América al señor General Necochea, que se arrojó á las filas enemigas con una impetuosidad heróica, hasta recibir siete heridas, al señor General Miller, que con el primer regimiento del Perú flanqueó al enemigo con mucha habilidad y denuedo: al señor Coronel Carvajal, que con su lanza dio muerte á muchos enemigos: al señor Coronel Silva, que en medio de la confusion del combate rehizo parte de su cuerpo, que estaba en desórden, y rechazó los escuadrones que lo envolvían: al señor Coronel Bruix, que con el Capitán Pringles, algunos oficiales y Granaderos de los Andes, se mantuvo firme en medio de los peligros: al Comandante del primer escuadron del regimiento de caballería de línea del Perú, Suárez, que condujo su cuerpo con la destreza y resolucion que honrarán siempre á los bravos del Perú: al Comandante Sowersby, del segundo escuadron, que gravemente enfermo, se arrojó á las lanzas enemigas hasta recibir una herida: al comandante Blanco, del tercer escuadrón: al Mayor Olavarría y al Capitán Allende, del primer escuadrón del mismo regimiento: al bravo Comandante Medina, Edecan de S. E.: al Capitán Camacaro, de Húsares de Colombia, que con su compañía tomó la espalda de los escuadrones enemigos y les cortó el vuelo de su instantáneo triunfo: á los Capitanes Escobar y Sandoval, de Granaderos; y á los Capitanes Jiménez y Peraza, de Húsares de Colombia: á los Tenientes Segovia y Tapia, y Alférez Lanza, que con el Mayor Braun persiguieron los escuadrones enemigos hasta su infantería.”

LA BATALLA DE  AYACUCHO 9 DE DICIEMBRE DE 1824

Luego de la batalla de Junín la desintegración del ejército realista del general Canterac obligó al Virrey La Serna a llevar desde Potosí refuerzos al mando de Jerónimo Valdés. El virrey descartó un asalto directo por la falta de instrucción de sus milicias, conformadas por reclutas masivas de campesinos unas semanas antes. Por lo que intentó cortar la retaguardia de Sucre a través de maniobras de marchas y contramarchas, que se sucedieron desde el Cusco hasta su encuentro final en Ayacucho. El ejército realista buscaba una victoria que aliente a sus hombre misma que la obtuvieron el 3 de diciembre en la batalla de Corpahuaico o Matará, donde a costa de tan solo 30 hombres ocasionaron al ejército libertador mas de 500 bajas más la pérdida de buena parte de la artillería. Pero Sucre y su estado mayor lograron mantener la organización de la tropa e impidieron al virrey explotar ese éxito temporal. Aún a costa de las pérdidas humanas y materiales, Sucre mantuvo al Ejército Unido Patriota en zonas aseguradas y de difícil acceso como lo fue el campo de Quinoa.

Los realistas consumieron sus recursos en una guerra de movimientos sin lograr una victoria decisiva sobre el ejército libertador. Por la dureza de las condiciones de una campaña en la cordillera andina, ambos ejércitos quedaron con el número de sus tropas seriamente reducidas por enfermedad y deserción, y que se focalizó en milicias carentes de instrucción militar o la recluta forzada de prisioneros enemigos. El ejército realistas se posicionó en las alturas del cerro Condorcunca (en quechua: cuello de condor), posición que no pudo sostenerla dado que en menos de cinco días se verían obligados a retirarse por la hambruna de la tropa. Por lo cual se vieron impulsados a tomar una decisión desesperada: la batalla de Ayacucho daba comienzo.

ORDEN DE BATALLA

Ejército Unido Libertador del Perú
• Comandante: General Antonio José de Sucre.
• Jefe del Estado Mayor – General Agustín Gamarra.
• Caballería – General Guillermo Miller.
• Primera División – General José María Córdoba (2.300 hombres).
• Segunda División – General José Domingo de La Mar (1.580 hombres).
• Reserva – General Jacinto Lara (1.700 hombres).

Antes de la batalla, el General Sucre arengó a sus tropas manifestándoles: “¡Soldados!, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia. ¡Soldados!: ¡Viva el Libertador! ¡Viva Bolívar, Salvador del Perú!.”

Antonio José de Sucre

Ejército Real del Perú
• Comandante: Virrey José de La Serna.
• Comandante de Caballería – Brigadier Valentín Ferraz.
• Jefe del Estado Mayor – Teniente General José de Canterac.
• División de Vanguardia – General Jerónimo Valdés (2.006 hombres).
• Primera División – General Juan Antonio Monet (2.000 hombres).
• Segunda División – General Alejandro González Villalobos (1.700 hombres).
• División de Reserva – General José Carratalá (1.200 hombres).

LA CAPITULACIÓN DE AYACUCHO


“Don José Canterac, Teniente General de los reales ejércitos de S. M. C., encargado del mando superior del Perú por haber sido herido y prisionero en la batalla de este día el excelentísimo señor virrey don José de La Serna, habiendo oído a los señores generales y jefes que se reunieron después que, el ejército español, llenando en todos sentidos cuanto ha exigido la reputación de sus armas en la sangrienta jornada de Ayacucho y en toda la guerra del Perú, ha tenido que ceder el campo a las tropas independientes; y debiendo conciliar a un tiempo el honor a los restos de estas fuerzas, con la disminución de los males del país, he creído conveniente proponer y ajustar con el señor general de división de la República de Colombia, Antonio José de Sucre, comandante en jefe del ejército unido libertador del Perú”.

Es el tratado firmado por el jefe de estado mayor realista, Canterac, y el General Sucre al concluir la batalla de Ayacucho, el mismo 9 de diciembre de 1824.

Bolívar convocó desde Lima al Congreso de Panamá, el 7 de diciembre, para la unidad de los nuevos países independientes. El proyecto fue ratificado únicamente por la Gran Colombia. Cuatro años más tarde la Gran Colombia, a causa del deseo personal de muchos de sus generales y de la ausencia de una visión unitaria, terminaría dividiéndose en las naciones que forman actualmente.

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