LAS CATEDRALES DE CUENCA 
 

CUENCA, 451 AÑOS

DE FUNDACIÓN ESPAÑOLA

TEXTOS Y  FOTOS: Ing. Patricio Miller  Derechos reservados de Autor Prohibida su reproducción total o parcial.

 La ciudad de Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca, tiene fechas de acontecimientos que bien merecen ser resaltadas cuantas veces lo señale el calendario, con el fin de recordar sus gestas gloriosas, sus héroes y la gallardía de su pueblo, quien acuñó en sus entrañas hombres inteligentes: sabios, artistas, literatos, maestros, políticos, científicos, deportistas y hombres trabajadores que desde sus diferentes funciones y labores diarias, han ido forjando el nombre de la ciudad de Cuenca y la Provincia del Azuay. Como no celebrar sus fiestas cívicas y religiosas, no rendirle culto un 12 de Abril fiestas de fundación ó un 3 de Noviembre fiestas de independencia, no celebrar el Pase del Niño, las fiestas del Corpus Cristi, o en estos años su fiesta de aniversario de declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad el 1 de Diciembre, a nadie se le ocurría semejante insensatez.

 

Todas estas conmemoraciones entrañan un “Patrimonio Intangible” innato de los cuencanos, con un derroche de expresiones de la cultura popular, un legado del cual debemos sentirnos orgullosos, basta con tomar como ejemplo el baile de las cintas en el Pase del Niño, los vistosos trajes multicolores de los niños que acompañan a este pase que denota la alegría de un pueblo, al igual en la quema de castillos en las fiestas del Corpus o en las de fundación e independencia,  en donde se puede admirar la habilidad de los artesanos cuencanos quienes llenos de ingenio adornan y le dan el toque tradicional a estas celebraciones, en todas sus ramas: en la cestería con cajas, y canastas multicolores, en la cerámica que conjugan el uso y la contemplación, tejidos y bordados de vestimenta de la típica chola cuencana que con alegría y alborozo celebran estas fechas magnas para nuestra ciudad, en fin la artesanía cuencana siempre ha estado y estará presente con su símbolo de constancia, ingenio, humor y reflexión, así como de su fuerza para sostenerse y dar forma a la necesidad de comunicar, desde su silencio creador, las raíces culturales de un pueblo que en su simbiosis: cañari, inca y española, quiere decirle al mundo que está presente y que tiene mucho que ofrecer, su riqueza cultural, arquitectónica, paisajística que le han valido varios títulos  y por la cual se siente tan orgullosa de ser un PATRIMONIO MUNDIAL.

 

Cuenca, se fundó un 12 de Abril de 1557, dicha fundación se la realiza sobre las ruinas de la antigua ciudad inca de Tomebamba. Fue Gil Ramírez Dávalos, quien en nombre del Virrey del Perú, don Andrés Hurtado de Mendoza nativo de Cuenca de España, estableció la traza y repartió los solares entre los vecinos de la nueva ciudad, algunos de los cuales ya se habían afincado previamente en el lugar, en la plaza central se ubicó el Cabildo, la Iglesia Mayor y según los planos más antiguos también se ubicó la picota, que era una columna de piedra que se utilizaba para ajusticiar a los delincuentes. La plaza mayor en principio sirvió también como mercado, hasta que fueron surgiendo otras que cumplirían esta labor. Las diversas órdenes religiosas que existían fueron tomando grandes espacios dentro de la nueva ciudad  para sus claustros e iglesias y ya hacia finales del siglo XVI, estaban establecidos los monasterios de San Francisco, de Santo Domingo, de la Merced y de San Agustín, posteriormente arribaron las madres de las órdenes de la Concepción y de las Carmelitas.

 

Las parroquias de San Blas, y de San Sebastián, situadas al este y oeste de la ciudad eran el contacto con el campo y los limites de esa urbe colonial, cuya vida transcurrió sin grandes acontecimientos. Su economía se fundamentaba esencialmente en la agricultura y en las artesanías. La perfección en el trabajo de los orfebres, carpinteros, tejedores, ceramistas, panaderos, cerrajeros, etc., todavía es una de las características de nuestra ciudad.

 

La vocación por las artes sobre todo la escultura y la pintura tiene su apoteosis en los magníficos refectorios de los Conventos del Carmen y de las Conceptas, en las que artistas de la talla de un Sangurima, Vélez, Alvarado, Ayabaca, entre los más importantes, aportaron con su talento y maestría a crear verdaderas obras de arte no solo de índole religioso que era su fuerte sino también dando cuenta de la vida, los usos y costumbres de una ciudad  que avanzaba sin prisa en la época colonial. Igualmente los imagineros colman los grandes “nacimientos” de las iglesias y conventos  e incluso los retablillos de las casas solariegas de nuestra Cuenca colonial las cuales son adornadas con preciosas representaciones de ángeles, santos y de personajes de la vida cotidiana que tienen como escenario la representación de la arquitectura popular de la región.

 

La vida religiosa tenía gran importancia en esas épocas y su calendarios litúrgico era acatado a rajatabla como se dice vulgarmente, todos los ciudadanos debían observarlo y cumplirlo fielmente tanto los que vivían en la ciudad como los que vivían en las afueras y en los campos. Celebraciones como la Semana Santa o Semana Mayor eran de una solemnidad única, con procesiones multitudinarias que reflejaban a un pueblo sumamente católico, así mismo las fiestas del Corpus Cristi  y la Navidad implicaban la participación de la población entera en procesiones y otros actos litúrgicos algunos de los cuales todavía se conservan intactos.

 

Todas estas expresiones culturales, todos los legados de nuestros antepasados, la transformación que experimentó Cuenca a lo largo de su historia, cuyos atributos le llevaron a conseguir una distinción mundial, y que todos reconozcamos a su Centro Histórico como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esta parte de la ciudad que fue asentamiento Cañari, Inca y Español, conserva aspectos únicos, sus iglesias, edificaciones, monumentos, ríos, calles, plazas, parques tiene un valor histórico monumental, el cual debe ser respetado, por propios y peor aún por extraños. Desde las principales autoridades que deben dar el ejemplo hasta el mismo pueblo debe velar y ser el mas duro crítico, para que no se transgreda un legado histórico y no se cambie la fisionomía de la ciudad sobre todo de nuestro Centro Histórico, orgullo de los cuencanos.

 

Debe respetarse la historia de un pueblo que se siente orgulloso de ella, na die puede estar opuesto a que se embellezca la ciudad con arreglos, mejoras y reconstrucciones de los bienes patrimoniales que posee Cuenca, pero siempre respetando su historia, sus valores artesanales, tradicionales y culturales que le hicieron merecedora del título que hoy en día ostenta, y no con mejoras que la hacen lucir triste, fúnebre, sin vida e incorporando elementos que no van con su arquitectura tradicional.

 

Anuncios